Cáncer de Páncreas y Azúcar

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La mortalidad por distintos tipos de cáncer ha aumentado en los últimos años. A pesar de que se conozca de algunos pre-disponentes del cáncer, como lo son el tabaco y exposiciones ocupacionales y ambientales a productos químicos, en muchos de los casos algunos aspectos de esta enfermedad permanecen sin aclarar.

La ciencia, por lo tanto, sigue haciendo intentos por descubrir cuáles pueden ser lo mayores desencadenantes de esta terrible enfermedad.

El cáncer de páncreas es uno de los que presentan mayor mortalidad. Debido a este bajo pronóstico, la identificación de riesgos modificables de este tipo de cáncer es tan importante.

La evidencia muestra que el metabolismo anormal de glucosa y la hiperinsulinemia pueden estar involucrados con el desarrollo del cáncer de páncreas. Condiciones como diabetes mellitus, índice de masa corporal alto, inactividad física, resistencia a la insulina han sido directamente relacionados con el riesgo de este mal.

Evidentemente el alto consume de bebidas altas en azúcar es relacionado con ganancia de peso y el riesgo de diabetes tipo 2.

En el 2006 la revista “American Journal of Clinical Nutrition” presenta un artículo en el que se relaciona el riesgo de cáncer de páncreas, con el consumo de azúcar y alimentos endulzados con azúcar.

Según lo indica el artículo, la evidencia muestra que las hiperglicemias e hiperinsulinemias pueden estar implicadas en el desarrollo de cáncer de páncreas ya que el consumo excesivo de azúcar puede inducir la frecuencia de hiperglicemia postprandial, incrementar la demanda de insulina y disminuir la sensibilidad de la insulina.

Un exceso crónico de glucosa tiene efectos tóxicos en las isletas del páncreas y resulta en una disfunción de las células betas y eventual muerte celular, un fenómeno que se ha llamado toxicidad por glucosa. Un potencial mecanismo de esta toxicidad por glucosa es el incremento de la formación de oxígeno reactivo que en forma prolongada causa estrés oxidativo.

El objetivo del estudio fue examinar prospectivamente la asociación del consumo de azúcar adicionada (café, tes, cereales, etc) y de alimentos altos en azúcar, con el riesgo de cáncer de páncreas en una población sueca en un estudio cohorte.

Se hizo, en 1997, un cuestionario de consumo con 77 797 mujeres y hombres en edades entre 45 y 83 años los cuales no tenían diagnóstico de cáncer ni diabetes. Los participantes se les hizo seguimiento hasta junio del 2005.

Al finalizar el estudio se identificó 131 casos de cáncer de páncreas. Según el registro de consumo de alimentos de esta población, el cáncer de páncreas estuvo relacionado con el consumo de azúcar adicionada, bebidas dulces y frutas endulzadas.

No se asoció el consume de jaleas o mermeladas con este tipo de cáncer, debido a que esos alimentos eran consumidos en menor frecuencia y en menos cantidad que la adicionada a los refrescos, frutas azucaradas y otros alimentos endulzados.

De esta forma el estudio concluye que, el alto consume de azúcar y alimentos altos en azúcar pueden asociarse con un alto riesgo de cáncer de páncreas.

En otro estudio se encontró también que el consumo, en mujeres del área de la salud (enfermeras y otros), de más de tres bebidas azucaradas por semana tuvo un alto (57%) riesgo de padecer de cáncer de páncreas.

Lamentablemente en nuestro medio existen una gran cantidad de bebidas y alimentos con alto contenido de azúcar. En Estados Unidos la mayor fuente de azúcar adicionada son las bebidas azucaradas. En países de América Latina esta condición tampoco se aleja de la realidad.

Más preocupante aún es que niños en edades tempranas, inclusive preescolares, tengan un alto consumo de azúcar de bebidas gaseosas, jugos, confites, helados entre otros. Esto puede hacer que desde edades tempranas se aumenten el riesgo de enfermedades, obesidad entre otras. La diabetes es de hecho una enfermedad que se ha incrementado en edades adolescentes en los últimos años.

Una vez más se comprueba la importancia de una buena alimentación en la salud en general.

Fuente: American Journal of Clinical Nutrition, Vol. 84, No. 5, 1171-1176, November 2006